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  • AREGUE

    Muchas cosas me contaba doña Hilda de Aregue, allí fue sepultado su esposo Tista Querales, en un cementerio donde se debe hacer un ejercicio bastante complicado para entrar, a veces se debe saltar las paredes, bajo la mirada de los chivos pastando bajo la sombra de una tuna o un dividive, pero esta población ignorada por Juan Rulfo debió haber recibido un espacio dentro de su inolvidable colección de cuentos de El llano en llamas, lo cual le hubiera dado el premio Nobel de Literatura, sólo Willian y Rafael Villanueva conocen bien las cotidianidades de aquel paraíso olvidado, ellos con modesta poesía le han cantado a su lar natal y erigen ese íntimo material literario con creaciones particulares.
    Nuestra historia fabulada, dentro de un esquema de falsedad y radical enlodamiento oficial, fue moldeando un viejo mito, su carácter de espacio novelesco y su maravillosa arquitectura dentro de la ficción. La fantasía comenzó con un farsante llamado Cristóbal de la Barreda, quien fue el objeto de los cronistas, quienes se encargaron de relatar la odisea del hombre que se salvó de un naufragio, apelando a los rezos y a la bondad del Todopoderoso. Este pueblo tiene una iglesia muy hermosa llamada Nuestra Señora de la Chuquinquirá, sobre ella descansa la historia del comerciante español del siglo XVIII. El templo es el centro de atención antes y después de la Semana Santa, el pueblo es invadido de innumerables visitantes, invasores de oficio, amantes de las curiosidades turísticas, como la existente en la bóveda de la iglesia: los angelitos negros. Con igual maestría estilística, pero sin mayores atributos y efectos barrocos, el pintor se encargó de darle un regalo colosal a la virgen con esos serafines armoniosos. Ni lo vitrales de Espinoza llaman poderosamente la atención como los niños alados. Con la crítica opulenta que aporta doña Hilda, me alegra descubrir aquellos hallazgos, recreándome con los presuntos juicios de valores que me hace sospechar de los historiadores locales y estudiantes que suelen dilucidar cosas fueras de contexto. Esculcar la iglesia nos da la alternativa de considerar múltiples lectura de la realidad de aquella edificación por lo demás hermosa con todo y su calor peor que el de Comala. Para ser más exacto esta región desértica tiene 393 años de fundada por un caballero llamado Francisco de la Hoz Berrío y es indicio de una urbe coloni al.

    Lo cierto es que a doña Hilda siempre le escuché decir que muchas personas de Aregue son malucas, para ella "vinieron al mundo con la mala intención en el corazón". A veces el encargado de las llaves del cementerio nos miraba llegar y no le importaba el sol pegajoso, su conocimiento del Manual de Carreño era pírrico, pero debemos recordar que un médico de cabecera de Chávez es de Aregue, buena gente de paso, pero el hombre de las llaves resume su fórmula mágica en la posición hostil contra los parientes de los finados, sin importarle de qué parte del país procede, ni si viene agotado de cualquier punto cardinal del universo. Por eso, saltar como delincuentes la varda o la verja es un ejercicio común y corriente, por lo menos hasta lo que yo pude presenciar oportunamente. La actitud mezcla la sátira, el humor negro y las redes amplias de la composición literaria con una traducción nada literal de la situación. Aunque no participe la técnica académica en su relato doña Hilda, ella demostró con su conocimiento ingenuo un delicioso pasaje narrativo, lleno de gracia, onírico, a manera de crónica, hasta mejor que esas cosas extraordinarias que hace Gabriel García Márquez, como esas soberbias leyendas que encuentra en las páginas de las sagradas escrituras.

  • SOLAMENTE 15

    I

    Sólo mil veces he tocado

    todo tu leve cuerpo

    Sólo mil veces

    tu selva entre las piernas

    Sólo mil veces mis manos

    no han descifrado otro ejercicio

    II

    El tiempo menos vano

    El río es del tamaño del enigma

    Un dios,

    seguramente un dios,

    rescata los argonautas del olvido

    III

    En esta mesa,

    en esta última cena,

    llega inocente la traición

    IV

    El verdugo no concede

    mi último deseo de hombre

    En las calles hay mujeres de todo tipo

    A mi me acusaron de algo,

    eso lo sé,

    de mi fortuna no puedo hablar.

    V

    El último destino

    es el mar

    el río llegó primero

    pero

    nunca he sido el morir

    VI

    Sucedió en el último reino,

    un caballero acordó una gris sentencia.

    Nadie rogó.

    Llegó el triste final.

    Aconteció por vil escarmiento a ejecución.

    No importa si fui Aquiminzaque

    o el rey de todo aquello

    VII

    Antes de cantar el gallo lo negó

    tres veces

    primero en el bazar

    luego al frente de la mezquita

    y por último camino a casa.

    La mentira es el oficio más sencillo.

    VIII

    Terribles infamias

    y malévolos designios

    anticiparon el orden de la profecía.

    Añoro

    la última tarde

    en que falleció el amor.

    amo del escenario

    IX

    La casa solitaria

    Nido

    del silencio.

    Posada de fantasma.

    X

    La lluvia ampara un río intrincado

    con poca vida en la casa.

    El pánico de las rosas

    invade el jardín

    Cerca de la calle

    montones de objetos

    y lodo arrastra.

    Sólo salvamos poco de nada

    y aceptamos

    lo que conjuga el destino:

    caos y miseria.

    XI

    Un pecado peor

    La última

    de las lentas

    horas de agonía.

    Mañana

    voy a invadir

    el sentido

    de una parábola.

    XII

    La melancolía fatiga los recuerdos.

    No es menos

    eco de enigmas.

    Es un alud de desgracias

    En que naufrago yo

    con ánimo de herido.

    XIII

    El hombre retó a la muerte

    y es el escogido.

    El ocio inagotable de la aventura.

    El peso enorme del disparo.

    Cada ejercicio

    es una grata locura

    que indagaste sin sentido

    XIV

    Los actos compartidos

    con las naves de Lepanto.

    El lucero seguido

    por los reyes

    y la sonriente luna.

    Juan de Austria no sabría ordenarlos

    Es el libro del tiempo

    o la magia de un sueño con cosas raras

    XV

    Música de selva

    Dulcemente de todas partes.

    Se desprenden melodías de dulce cadencias

    Es un mágico alud

    de aves del trópico

    Extraordinarias criaturas

    con memoria

    de libertad

  • EL DEBUTANTE

    El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos

    Epícteto

    Estudié las distintas maniobras para deshacerme de su esclavitud: poco sirvieron los argumentos de psicología, los reproches, las palabras vulgares a los cuatro vientos; mis intenciones por terminar el drama que me ocasionaba ella resultaban negativos, pero no podía perder tiempo en esta oportunidad.

    Una tarde de verano, después de terminar mi labor en la universidad, me asilé en la alegre parranda del Club de Baco. Mientras me tomaba el tercer o cuarto Tom Collins me puse a detallar el problema en que me había sumergido hacia el estallido de los placeres. La certeza de que mi propio carácter había colocado una guillotina alrededor de mi existencia me ocasionaba cierto malestar y al mismo tiempo me llevó a entender algunos asuntos que escapaban de mi conocimiento. Entre probar y buscar soluciones a todo nada pude hacer. De tanto examinar una y mil veces la situación llegaba al mismo resultado: la lujuria me estaba tendiendo un serio tropel de enredos, por eso las probabilidades de salir airoso no formaría parte de mis errores matemáticos. Terminé aceptando la maestría de mi confabulación: ella acabaría siendo víctima de sus planes malévolos sin oportunidad alguna de liberarse de su maldad, le brindé la misma alternativa que en los mejores momentos supo manejar, y ahora que su cuerpo blanco tanto sentimiento causaba en mi comportamiento, ahora que no me podía manejar a su antojo como un monigote, debería convertirme en el más hábil jugador para deshacerme de su influencia.

    Debería trabajar con mucho cuidado, pues ella conocía desde la a hasta z los más recónditos pensamientos de mi cabeza. Sin embargo, un extraño capricho me detenía en mi invención: la destreza que ella manejaba en el dominio del kamasustra tenía otro impedimento preciso, el aroma mágico del sándalo en su piel, lo suave de su larga caballera, el lenguaje de las caricias, la libertad en la cama. Desde el principio, su poder de hechizarme se iniciaba con una ceremonia seductora ignorada por mí, el deshojarse de cada vestidura, la dulce fantasía de cada movimiento coordinado pasivamente: la forma extraordinaria de despojarme de la ropa terminaba cediendo mi aplomo de hierro.

    Tuve la habilidad de realizar una maniobra apropiada, sencilla y eficiente. Ignoré en todo momento cualquier ruptura traumática, pues una batalla salvaje podía levantar claras sospechas de repudio de los familiares, allegados y amigos. No me niego a pormenorizar las alternativas que me obligaron a saltar encima de ella como un animal irracional para disfrutar de las riquezas innumerables de su cuerpo y terminar atado al calor de su piel como un loco por una simple insinuación. Era la copia al carbón de Diosa Canales sin ánimo de exagerar. Terminé haciendo una simple carta, tomé un papel de block corriente y con el alfiler pinché un dedo para utilizar la sangre como tinta.

    El día del rompimiento me levanté cuando cantó el gallo tres veces, tomé un largo baño y la miré como si se tratara de la primera y última vez buscando un pretexto inexistente. Mi actuación no debía dar motivos a ninguna sospecha. Me puse la ropa de la primera cita y sin molestar a mi amante, salí sin hacer ruido para no despertarla. Entonces no dijo nada, no me porté como un caballero al abandonar la habitación sin despedirme: ni siquiera sintió mi mano deslizándose por sus nalgas al descubierto o mi manía de quitarle la cobija con sumo cuidado y darle un beso en los senos. En la calle se extendía el bullicio de los carros con su polifonía de cornetas altas y graves, los peatones apresurados y como siempre alterados; los pregoneros anunciando las noticias del día anterior. Un compañero de clase me vio y se paró para ofrecerme la cola. “El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja, el problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos son complejos”, pensé o creí haberlo visto en alguna obra de Fernando Savater, y con mucha decisión me acomodé en el puesto trasero porque el carro estaba casi lleno, adelante estaba la novia de mi compañero de clase y a mi lado una joven de la Escuela de Arte que mostraba parte de su anatomía para llamar la atención de todo el mundo. Desnuda debería ser una mujer extremadamente perfecta.

    Notas sobre la novela de Miguel de Cervantes, el almuerzo en los tarantines de los alrededores de la universidad, la lamentable noticia de la muerte inesperada de la estudiante de Comunicación Social, las rabietas de la profesora de Morfosintaxis del Español, se unen en la parsimonia de una jornada común y corriente. Y de todas maneras, la rutina del día me lleva a la entrada de la habitación; veinte o más escalones hacia el primer piso; la botella de caballito frenado envuelta en una bolsa de papel, escondida entre los bolsillos de la chaqueta; podría un agente policial confundirla con un armamento, un artefacto explosivo o simplemente con un pan campesino. Frente a la puerta de madera acomodo el número que siempre está volteado o al revés mejor dicho, toco tres veces pausadamente y una mano blanca se desliza en la oscuridad del pasillo y mi cuerpo se deja llevar por el extraño paraíso de la exótica habitación. En el interior de la habitación todo es distinto. Cada objeto está colocado metódicamente en su lugar; los detalles de una mujer ordenada se dejan sentir. Enciende la luz y la mujer está con un kimono de seda transparente, se ve tan hermosa y perfecta como las damas de compañía de las páginas de internet; me mira con familiaridad y en su rostro puedo descubrir vestigios de un encuentro fortuito con otro cliente; sus ojos están achinados, ella se ha acostumbrado al amparo de una luz tenue y cenital, yo me dejo llevar por su territorio. Me despoja de la camisa primero, luego de los pantalones, las medias y la ropa interior, colocando la botella sobre una peinadora donde tarda más de la cuenta peinándose y haciéndose un ligero maquillaje. Se ríe maliciosa al imaginar el breve tratamiento que me tiene reservado. Me toma por el pene y se endurece como un tronco: puedo sentir un sobresalto insólito en ella. El primer movimiento debe soportarlo ella en medio de un leve quejido: la sorpresa del tamaño bastará para causarle cierto temor, y sus ojos, inundados de lágrimas, se cerrarán con el movimiento brusco en su interior. Con la inexperiencia de un joven de mi edad me lanzó con cierta lentitud y me la pongo arriba como en las películas triple x, y un momento antes de que el falo comience el ayuntamiento, puedo ver las lágrimas, cayendo sobre mí, los labios de la vagina lubricados, el oleaje sencillo de un miembro accionando el uno con el otro.

  • CIUDAD DE PAPEL

    Las fallas de los servicios básicos como agua, aseo urbano, electricidad se hacen común en nuestra ciudad; en el interior del muncipio el crecimiento sin planificación que ha hecho aumentar la proliferación de los barrios también tiene culpa inmediata en el caos. Las protestas están a la hora del día por la materia prescindible de estos elementos propios del urbanismo tradicional. Para los políticos que ampararon las invasiones a propiedades privadas, esto esproducto de la crisis que vive el país en el campo habitacional y las construcciones indiscriminadas y sin controles públicos a través de mano de obra profesional dificultad la situación.

    Para nadie es un secreto que el caso se deriva de múltiples problemas. Uno de ellos es la falta de una política de envergadura destinada a resolver la situación habitacional de un sector de la población que busca mejoras de vida, sumado a la falta de un empleo sólido y de buena remuneración que permita asumir los gastos globales para la adquisición de una vivienda que elabora el sector privado a altos costos y no a precios populares como en algunas situaciones emprende el gobierno central, las zonas marginales no tienen otra alternativa que tomar el servicio de los bienes a través de la toma de corriente directa del sistema eléctrico, el agua y en algunos casos de la televisión por cable.

    Adicionalmente, la ausencia de una mano de obra especializada que no ha sido sustituida y hasta cierto punto las nuevas tecnologías han degradado el urbanismo correcto de la ciudad. No se ha hecho nada planificado en este sentido para solucionar las contigencias más inmediatas por la falta de una planificación pensando en el futuro, lo cual forma parte de esta acumulación de degradaciones citadinas.

    En los alrededores del Municipio José Felix Ribas en los últimos años no se han visto soluciones habitacionales del sector público, los mismos responden a inversiones privadas en un 90 por ciento, para dejar un margen de error al gobierno local y regional por decir algo, de esta manera el surtido eléctrico en cierto modo proviene en algunas urbanizaciones de El Consejo, esta mayor demanda ha hecho de La Victoria una ciudad dependienete y se ha deteriorado la calidad de los servicios básicos, hay una gran demanda de agua, luz, aseo y seguridad, pero la no se puede satisfacer integralmente o en su totalidad.

    La prestación de los servicios simple y llanamente no se ha mejorado por falta de elaboración de infraestructura de los servicios y las continuas fallas en el papel de las empresas encargadas de cumplir con sus funciones, incluyendo el sistema de cooperativas, muchos factores intervienen en el fracaso de la prestación eficiente de los servicios públicos con total normalidad.

    La mayor dificultad que presentan los servicios en esta ciudad de La Victoria, es que no se han cuatificado los daños fundamentales con conciencia ciudadana por parte de los gobernantes locales.

  • UNA OBRA POETICA

    Una obra poética requiere de muchos elementos, ellos inciden sobre un trabajo en común y no como se viene estableciendo en algunas latitudes para designar a cualquier persona que logre hacer rimar algunos versos jocosos con apreciaciones nada agradables.
    Aunque en muchos países todavía se mantiene la tradición del empleo del verso tradicional, no se puede desvirtuar el valor que representa este modelo literario, a través de la historia han quedado plasmado clásicos en materia de sonetos tanto en hispanoamérica como en en otros idiomas, claro ejemplo de esta modalidad por mucho tiempo son Sor Juana Inés de la Cruz, los poetas barrocos españoles, etc. Sin embargo, se confunde esta modalidad para identificar a personas que hacen del verso una pieza digna de burla.

  • La ciudad violenta

    La capital del Municipio José Félix Ribas se ha convertido en un ciudad violenta, sin explicación alguna los gobernantes locales no han podido salirle al paso a la delincuencia desatada, la cual se incrementa cada vez más con el correr del tiempo, muchas de estas situaciones se han visto a diario con el hurto permanente de automóviles, motos y transporte pesado, sin tomar en cuenta ls continuos ataques que reciben los prestadores del servicio público tanto de la localidad como del servicio extraurbano.
    Mucho de este caso se debe a la falta de empleo y a la poca oupación de un sector de la población que ha visto descender sus alcances ciudadanos, los cuales van desde la falta de un empleo justo como el frecuente asedio de los males comunes que inciden sobre el colectivo.
    Aunque la delincuencia produce continuos estragos, es algo que se puede resolver con una política especial, siendo practicamente confrontada con relaciones conducentes que contribuyan a ser respaldadas por nuestra carta magna que nos permite un marco jurídico especial.

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