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  • SANCOCHO POPULAR

    Nadie imagina que un sancocho en las afueras de La Victoria resultara tan agradable, una ciudadela de corte criollo con la humildad de una calle del hambre, no importa lo barato o lo caro que cueste igual que los restaurantes del centro de la ciudad. La entrada, más cualquiera de los refrescos o los jugos naturales, no incluye el postre para los comensales, pero si se agrega el cafecito negro o el guayoyo, se pone al alcance de cualquier ciudadano que al menos los domingos decida dar un tratamiento tradicional a su apetito. Los creadores de ese singular espacio son vecinos de la localidad del sector La Quebrada sin cursos de cocineros y sin apellidos de chef prestigiosos, quienes invadieron los espacios a la orilla de la carretera La Victoria-San Mateo.

    Allí no sólo se puede consumir un cruzado, también la sopa de pollo o un hervido soculento de res, sino disfrutar de la elocuencias de los vendedores y vendedoras con una sonrisa fresca a flor del rostro. Bajo ese clima agradable, cualquier persona puede dar un recorrido por los sitios históricos totalmente en forma gratuita.

    En lo que a sopa se refiere los propietarios se remiten a las modestas especialidades que llevan verduras surtidas como yuca, ñame, ocumo, auyama, papa y platano verde o mazorca de maíz, un verdura muy apeticible como el mapuey ha desaparecido misteriosamente y es sustituido por el ocumo chino; el cruzado requiere otro espacio por que incrementa el costo para los negocios que compiten en igualdad de condiciones en el lugar. El hervido es hecho con leña recogida en la región aledaña, mientras que las verduras, compradas con anticipación en el mercado campesino, vienen a ser los principales ingredientes atendiendo a la frescura de las mismas.

    Aunque cada región del país tiene su toque especial en este caso ha recibido un mestizaje de las personas que han venido de otros estados del país para oponer ese toque especial tanto en la forma de aliñar como en la obtención del sabor. Así, en algunos casos el cilantro, la yerbabuena y el apio españa se hacen sentir fuertemente para darle una característica especial al plato, en otros cambia el asunto con la sumatoria de pimentón, colorantes y la mezcla de ajo con cubitos de distintas marcas.

    No hace falta tener un mapa vial para llegar al sitio, el aire fresco de los valles de Aragua nos lleva por la infraestructura de asfalto para dar ese encuentro extraordinario donde podemos degustar un plato sano y maravilloso. Si desea participar en el rito de la preparación del hervido o la sopa puede llegar temprano y hablar con los moradores del lugar para que se enteren de las leyendas y tradiciones por igual.

    Este rincón no es original del estado, aflora en muchos paisajes venezolanos y con ellos siempre hay una buena concinera o un cocinero. Por razones de desempleo muchos invirtieron su dinero en una construcción de madera al aire libre con techo de zinc y le agregaron un aparato de sonido para deleite de los clientes.

  • ESTAMPA MEMORIAL

    La última década del siglo XX nos ofrece un panorama convulsionado en el plano político. En tiempo record vimos sucederse intentonas, sacudones y cambios de presidente por doquier en una Venezuela con una profunda crisis. A pesar de todo se originó un esplendor creativo que se nota con la fundación de muchas editoriales a lo largo de todo el territorio nacional. Esto abrió las posibilidades a los escritores de las nuevas generaciones para entrar en las ferias que se hacen en el trópico y fuera del continente.

    Algunas instituciones han hecho sellos editoriales que han servido para promocionar algunos talleristas, adoptando su lanzamiento en el entorno literario. A llevar propuestas relacionadas con el diario transitar por los género narrativos, ensayísticos y poéticos. En pocas palabras podemos decir que esta generación nos llega por vía de un andamiaje formal, obtenido por una práctica que se viene arrastrando desde los sesenta. Las poblaciones de la provincia no escapan, por supuesto, de esta situación, tratando de competir con medios ínfimos con un objeto pragmático, dando origen a puntos de encuentros creadores de debates obligados, donde lo mejor de todo se lo leva el más cercano a las instituciones culturales de la capital.

    El CONAC respondía su ayuda a grupos sobre el cual se hicieron diluvios de subsidios, claro está, que justificaban su labor altruista, pero también dejaba una orfandad en otros centros de generación de cultura y cultivo de las artes en general.

    La situación está planteada con los partidarios de la V República en su primera etapa no evidencia sino un cambio substancial, se presagia lamentablemente, para tratarlo en forma esperanzadora, una apariencia derivada de una tal revolución virtual. Viéndose por tanto los mismos vicios y errores cuestionados por los salvadores de la nueva patria. Situación muy interesante para asumir el aparecimiento de otra motivación y de una fuente temática, que buscará, si se nos permite imaginar, un estadio milagroso en el circo de Chávez, que se abre con una distorsión indeleble de la realidad. Los planteamientos que sostienen los seguidores del gobierno, sumado al tira y encoge de la información, sumado al retorno de ideologías nada clasificables, son las mismas de las erráticas de hace décadas cuestionadas por todos los que militamos en la “izquierda”, ya que lo tanto pregonábamos como los Testigos de Jehová se quedaron en simples argumentos o en el peor de los casos, en un modelo desaliñado mediador del más terrible fracaso, para perderse en el fondo de las imágenes dialécticas que caracterizan a un partido hegemónico estancado en un sueño cubano. Esta asimilación maravillosa, en alguna ocasión sufrida por el navegantes genovés en su paso por el trópico, debe encontrar como debemos esperar un reflejo no condicionado, por supuesto, que se traduce en una vuelta a todos estos años que dejamos atrás, un país mal gerenciado y atrofiado por el peculado de sus riquezas.

    De esta imaginación de un país sumido en las maravillas de Alicia, con unos actores caracterizados por escuchar una avalancha de idioteces y de otra parte, por unos seres que permanecen en el más fiel de los engaños, nos queda el grato sabor de ver mutilado el edén onírico de los demás. La verbolabia gubernamental nos lleva hacia la ruta de novedosos caminos poblados en hiedras, donde se plantea una “revolución cultural” en condiciones reaccionarias, con ataques a los Zapatas y a los Ibsen Martínez.

    Dentro de estas circunstancias emerge Leonardo Pereira Meléndez, víctima de una confabulación política, siguiendo los pasos de Juandemaro Querales, Guillermo Morón, Luis Beltrán Guerrero, y el pensador por excelencia Chío Zubillaga Perera. Como podemos apreciar la quiebra partidista adeco-copeyana, no se caracteriza por un respaldo ideológico a Chávez, más bien se debe a un rencor hacia los últimos gobernantes por haber sumido al país en la miseria aparente con su serie de desaciertos.

    A través de las inquietudes intelectuales es que se establece un vínculo solidario entre Juandemaro Querales y Leonardo Pereira Meléndez. Situación muy importante, porque desde allí se crean lazos ideológicos, desde donde se va tejiendo una tutoría literaria, un encuentro con los escritores que formaban parte de nuestros lectores míticas, llevándolo por un plano creativo, que lo conduce a militar en un lenguaje y estilo propio que puede observarse en sus publicaciones, donde muestra las enseñanzas de Eddy Rafael Pérez, y las tertulias de Querales y Núñez Silva. Sus encuentros con la poesía y la fábula creada por el narrador de postín, hablan claramente de la prestidigitación literaria de este hombre que tiene como oficio el derecho. Eddy Rafael Pérez nos manifiesta, sin reticencia lo siguiente:

    “La poesía de Leonardo Pereira Meléndez tiene el don de comunicar vivencias, sueños y preocupaciones de un hombre de estos tiempos. Se revela allí, lo que acontece en el mundo lejano y cercano” 1

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    1 Pereira Meléndez, Leonardo. Confesiones a media Luna. La Victoria, Editorial Berkana. 1999, p.7

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    Cuando se habla de literatura cubana el nombre de Reynaldo Arenas sale a la palestra, un novelista que cubre siempre al intelectual latinoamericano, se nota en su labor creadora la visión de la realidad asociada a una premisa maravillosa que pesa mucho, acaso en demasía, la crítica social, la que se sufre y la que se padece en la cotidianidad. Lo triste es que su condición de disidente hizo posible que fuera una excluido en la Cuba real maravillosa de Fidel Castro, para un trabajador de la diversidad literaria, donde El mundo alucinante padeciera ese silencio inquisidor que pudo poner la obra a la par de Rayuela de Cortázar, La casa verde de Vargas Llosa y Cien años de soledad de García Márquez. Cuando algunos especialistas de las letras descubrieron su manifestación narrativa entraron en contacto con la mencionada novela, en este autor vieron una fuente inagotable de estudio sobre el tema.

    Así nos entrega con peculiar estilo la reconstrucción de la vida extensa del mexicano Fray Servando Teresa de Mier, la de la desaparecida violencia batistera, la de los grandes males que aquejaban a la Cuba romántica antes de la liberación nacional y en pleno desarrollo. En cátedras universitarias de muchos países, estudian el aporte novelístico inventado por su genio; por eso en sus creaciones narrativas se percibe siempre el dominio certero sobre el acto de relatar las cosas más insiginifcantes para llenarlas de magia.

    El drama de Reynaldo Arenas pudo haber sido declararse homosexual en un reino dominado por el gorilato, lamentablemente ningún escritor cubano de los últimos cincuenta años ha levantado la pluma para cuestionar al supremo gobernante perpetuo momificado en el poder.

    En su infancia vivió los efectos de un país gobernado por aquel sargento que se hizo dictador con fama de sanguinario, pero como los revolucionarios, hizo historia se quiera o no, esa es la absurda realidad. Fulgencio Batista y Fidel Castro son las dos caras de la moneda en su problemática existencial. Al escritor nacido en Aguas Blancas el proceso de cambios en la isla le acarreó muchos problemas, pese a su matrimonio con la actriz Ingrávida González, la obra Celestino antes del alba le causó la prisión en el Cuartel Miramar y posteriormente bajo humillación fue obligado a firmar un documento contra su voluntad que le daría la libertad.

    No le sirvió de nada formar parte de la juventud revolucionaria, esto pasó por el piso. Aunque a través de un ardid cambió de identidad, su producción de casi veinte obras entre novelas, cuentos, poesías, ensayo y obra de teatro, el verbo de su pluma fue silenciado, la élite del gobierno fidelista dejó caer la guillotina de la mala fama por encima de su vocación de gloria de las letras hispanoamericanas. Se suicidó en Nueva York y acabó con su larga cadena de infamias.

  • DE LOS CUENTOS

    En los relatos iniciales de Ahora me toca a mí, el ambiente es exclusivamente urbano: es La Victoria. Pero al avanzar en la narrativa, busqué regresar a las lecturas de la infancia, a los descubrimientos de las novelas de aventura. Recuerdo que alguna vez hablaba con Natasha sobre Londres y ella decía que era una metrópolis un tanto agitada, con historias para regalar: el cuento del guardián de la Torre de Londres Edmund Lenthal Swifte, la historia del barbero loco Sweeney Todd quien fue víctima de una atroz maldad, el sitio preciso por donde pasa el paralelo de Greenwich que nos partió en dos hemisferios cuando compartimos en pleno abrazo un tórrido beso frente al observatorio viejo, la inclemente guillotina del Big Ben marcando la hora exacta, el alebrestado barrio chino, el Cafe Emm en 17 Frith Street y el paseo por el Támesis.

    Es algo distinto lo que dice Sergio Medina, uno de los poetas más representativos de la urbe victoriana, que Pablo Neruda: es una ciudad tan hermosa que si uno se queda en verano en cualquier casa de la localidad, allí permanecerá para siempre sin udarse a otra parte. Por otro lado, si algo debe recordarse del período de verano de La Victoria era la presencia de las cigarras o chicharras con su concierto estridente bajo la tortura del calor. Una apariencia de manifestación pueblerina sin discotecas, tan alejada de aquellos festejos alarmantes que encontramos en las novelas costumbristas y que a veces vemos reflejadas en el cine nacional.

    Durante mucho tiempo, Natasha y yo, aprendimos a sentir un hondo apego por esta ciudad llena de un gran fervor humano y denominada la Atenas de Venezuela en alguna oportunidad, así pensé rescatar ciertos hechos conexos de este paisaje donde mi crianza corrió alegremente y eso dio como resultado un pequeño tomo de cuentos muy queridos por mi: Ahora me toca a mí, publicado por un humilde sello editorial provinciano que sigue en silencio pero me brindó la ocasión para publicar. Allí hay algo muy curioso que llama poderosamente la atención de muchos lectores: la manifestación de criaturas casi irreales que forman parte de situaciones paralelas en cualquier ciudad latinoamericana, cuyo tema sigue siendo la violencia e incluso la invasión de propiedades privadas, la droga, el sexo arcaico, que de cierta manera se puede asociar con nuestro continente iberoamericano: el producto de las perversidades del capitalismo.

    En efecto, en aquella época era un tiempo romántico para quienes militamos en la izquierda que se levantó después de la pacificación y un armisticio que hizo cambiar el rumbo de nuestra manera de pensar, sentir y formar parte de una opción distinta a la adeco-copeyana.

  • PERDICION POSIBLE

    EN LA OTRA BANDA hay una prostituta muy gorda. Se me hace imposible visitarla en los días de lluvia, pero cuando la busco, formamos un bochinche del otro mundo. Sus actos como improvisaciones tienen por escenario su casa.

    Desde los alrededores de la Plaza Ribas, que son un caos, la cito: mi cuerpo, entonces, se llena de impaciencia y sigo el curso de mi pasión encendida; se convierte en cómplice de mis fugas; me consuela desde que sufro esta locura.

    Recuerdo la primera vez que la encontré. Estaba perdido y mi memoria, aunque enredada, no era aun el aparato que reconoce el mal tiempo cuando se avecina la tempestad. De eso ya perdí la cuenta de los años.

    Todo comenzó cuando mi familia creía en los comentarios mal intencionados que los vecinos del barrio hacían sobre mí. "La droga, es lo que tiene loco a ese muchacho", decían. Fue entonces cuando se declaró la guerra sin cuartel. Llegamos a maltratarnos acusando a nuestras generaciones de seres malditos. En alguna forma, todo llegó a su fin, claro está, con la desgracia. No es fácil confesarlo, pero fui acabando con ellos uno por uno: trampa a trampa y luego el golpe maestro. Alguno resistió, más no su aplomo y compostura. ¿Por qué no pensar en la venganza, si fueron ellos que enredaron mi vida en funestos altercados?

    Hace poco cumplí otro año de existencia. Hace tres días lo celebré, mejor dicho, lo celebramos. Botamos la casa por la ventana. Mi gorda prostituta y su hermana, que le hace falta una pierna, se aparecieron con una torta que comimos en compañía de Carmen, la enfermera; hablamos solo lo necesario. No le conté acerca del desastre familiar. Imaginaba la cara de espanto y los comentarios que se hubieran intercambiado. Insisten en que ellas, con el resto del mundo que vive afuera, conforman el club de los normales, de los intachables. Me importa un bledo.

    Dije lo que debía haber dicho y punto. este encierro no sirve de nada mientras pueda tener un asidero con la gente que me quiere. Cuando escucho una música lejana, su son inunda mi recuerdos agradables, mi mente se deleita y coreo enfermo de placer. La noche se ensancha y la fauna nocturna echa andar su maquinaria sensitiva. Los astros coquetean en el infinito y juegan, se mezclan y con sus deslizamientos, sus malezas y sus gestos cósmicos engañan la ciudad, las habitaciones vecinas y el gran edificio que separa mi vida de los cuerdos.

    En la Sala de Emergencia Carmen conserva su escondite. Cuando ella lo desea me enreda en sus jugarretas y cuando no hay novedades forcejeamos. Ella me habla de su otra vida; considera que la maldad entre la gente debe, como ella lo practica, hacer cambios violentos y pactar un viaje sin retorno a la lujuria. Yo no le hago caso, pero cuando la penetro gime, llora y dice nombres que escapan de mis dominios.

    Peleo con disfrazados de blanco porque tratan de amarrarme a la fuerza. Uno de ellos, obstinado de verdad, me aplica una de luchador y me inyecta algo que me deja adormecido. Me dice: "Matoncito, matoncito, qué debil eres".

    Esta noche es noche de Carmen. Mi fórmula de placer aún no viene. la espero con ansiedad, alebrestado. Nos separa un muro de enfermo paciente, de paciente. Siento rabia, terrible rabia. Imagino a los otros hombres: la desean. La quiero desaparecer del mapa.

    Los verdugos de este maldito lugar van a terminar por acabar con lo poco que me queda de cordura, me dejaron quieto, manso, como sin vida. Hoy no viene mi puta gorda, necesito el armamento bueno para estos salvajes. Carmen no podrá embarcarme.

    Vuelve mi remedio. Parece una diosa china. Desliza su sombra entre los pasillos: "Soy la que esperas", me dice y no me sale la voz. Embriaga, serena; coinciden las cosas llamadas a ruegos y veo todo claro, enloquezco, muero de amor; descubro que no tengo vida sin ella. se desata la tormenta.

    Nadie me hace compañía. Relampaguea. Alguien llora. Mi puta gorda no ha vuelto. El frío muerde mi piel. Una mirada muerta no habla. Las puertas no se abren a media noche. Dentro de mi crece el odio, se amalgama. La compra de los coitos es un mercado que sacia mi aventura. Eso ya es otro cuento.

    Cuando se vaya el médico de guardia ella vendrá en mi búsqueda. hará de la impaciencia un encanto. Y se esfumara de la habitación antes que amanezca. Ella me embrujó con sus deliciosos tratamiento de apetitos sexuales.

    Ya todo entró en el orden de siempre. Suenan las puertas. Me desdoblo en la oscuridad y salvo los muros. Delira con la maquinaria imaginaria que depara esta noche de fiero temporal. Eres como de otro mundo. La arropo con mis caricias. Le hago el amor hasta en las entrañas. Su piel tersa acepta la rudeza de mis manos; deja escapar algunos retozos y sus palabras especiales como el medicamento. mi cita nocturna se hace inolvidable, la de ella, irreal. La vuelvo loca. La tiranizo. Se bambolea. No detiene sus manos como arañas en carrera. desfallece. me vulevo otro frente a su cuello desnudo. lo aprieto. Soy un demonio sin control. Carmen agoniza entre mis brazos y no lo puedo evitar.

  • CARORA TRADICIONAL

    La mejor maravilla que el Todopoderoso dejó a los caroreños no ha sido la fantasía, sino la creación. Podemos aclarar que esto lo podemos notar en cada sitio donde la realidad toma ese espacio mítico: el peor aporte de gobierno alguno fue la satanización de la curvas de San Pablo, legando la autopista y acabando con el mito que ocasionaba una travesía por la desaparecida arteria vial, donde la despedida se veía rodeada de un extraño ritual que abarcaba la despedida romántica de toda la familia.

    Todavía existen personas que atribuyen a la desaparición del Diablo de Carora a la aparición repentina de la autopista Barquisimeto-Carora, otros, argumentan al excesivo malestar del ánima de Domingo Sánchez. Estas invenciones, muy serias por cierto, no han dejado de ser ciertas pero fueron diezmando mitos articulados en la tradición de dicha región. Con la creación de la nueva infraestructura el usuario de las curvas de San Pablo se vio huérfano de una gran actividad artesanal, de un paisaje hermoso y de las exquisiteces gastronómicas de esta ruta turística larense, además los habitantes emigraron por la pérdida de su principal fuente de ingresos. desde la apertura de aquella carretera antigua a la más moderna existía un eslabón muy amplio de infinitas historias, se ocultan mil y una leyenda fascinantes; las mil maravillas, entonces, llegaron primero por el viejo camino, por el viejo itinerario.

    La fantasía es entonces un aporte de la creación de los escritores caroreños; también la historia del sobador, la malicia de los seretones y la violencia de los jurngos; bastaría saborear la tentación de indagar en la tradición oral en las barriadas de esta hermosa urbe o en las páginas fantásticas de las colecciones del Diario de Carora: mucho mejor que la lectura de cualquier obra barroca. Pero la costumbre se ha mantenido de una manera sostenida desde los siglos anteriores hasta el nuestro, y sin embargo, algunas personas se mantienen incrédulas, pese a algunos hechos acontecidos recientemente, cuando los agentes policiales no pudieron resolver un caso donde quedaba o existió la Casa del Diablo, el seretón estaba tan enfurecido que no se dejó ver y los objetos volaban por los aires como en las películas de misterios hollywoodenses o relñacionadas con los postergeist; los veladores del orden público fueron incapaces de resolver la situación sobrenmatural como ocurren en las composiciones de suspenso de Edgar Allan Poe. Esto coíncide con el proceso de la socialización de la democracia venezolana, es decir de la anunciada revolución cultural de todo el pueblo y no de la élite burocrática que desplazó a la oligarquía perenne. Sobre todo a partir del cambio educativo, en el dominio público, que han hecho creer en esta ley, que no es nada original tampoco, la misma cumple con propuestas y recetas introducidas por la UNESCO desde el siglo pasado como de una serie de concepciones que deberían apuntar hacia el rescate de nuestra herencia de las tradiciones y las costumbres tomando en cuenta el mestizaje cultural, considerando la fuerza enraizada que mantiene despierto en Carora el cronicario patrimonial desde la fase colonial hasta nuestra época.

  • CIUDAD DONDE VIVO

    En la ciudad donde vivo, siempre se encontraron grandes intelectuales, pernoctaron fugazmente, vieron la belleza de la misma, encontraron suficientes hallazgos para alguna composición literaria y manifestaron su apreciación sobre la urbe con transparentes argumentos, indagaron sobre elementos históricos hasta alcanzar una visión mítica de la misma.

    Así aumenté mi capital literario, una mañana de invierno cuando entré a la desaparecida Librería Blanca Nieve en la casa del Marqués del Toro, cuando el librero de cuyo nombre no puedo acordarme colocó una colección de la editorial Seix Barral de Pablo neruda.

    En la Escuela Fe y Alegría del Valle, en Caracas, tuve la oportunidad de conocer a los clásicos de las letras de los distintos continentes, durante las lecciones de lecturas entre los exquisitos textos del Libro Sagrado se articularon escritos de Lewis Carroll, Miguel de Cervantes, Charles Dickens, Alejandro Dumas, Aldous Huxley, Mark Twain, Walter Scott, Herman Melville, Daniel Defoe, entre otros. Invadía de esta manera, para placer de mi madre Maruja, de los elementales escritores venezolanos y de las películas de Walt Disney incluyendo su inspiración en los cuentos de Hans Christian Andersen, Ernest Theodor Amadeus Hoffmann, Jacob y Wilhelm Grimm, en el delta infinito de la literatura, en los códigos de la lingüística; me introducía en ese espacio, en esa materia enriquecida que se consume sin ataduras y que no se puede abandonar.

    Hasta ese instante sólo había logrado alcanzar lo que se puede llamar una adición hacia la lectura de todo género literario y posteriormente comenzaron los primeros ensayos en la poesía, ideas aisladas de las cuales no conservo alguno sino aquellos que me publicó Julio Jáuregui en una revista del Colegio de Médicos del estado Aragua.

    Poco tiempo después de vivir en Caracas me trasladaron a La Victoria; el sentido de mi presencia en dicha ciudad se situaba frente a una casa antigua con fantasmas de distinta naturaleza y una fuente inagotable para explotarla en futuros trabajos narrativos: mi abuela Emma me recibía en aquel hogar con todo su cariño.

    Creo que fue Fidel Castro quien ya en el periódico Gramma había hecho un comentario sobre Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, una novela que traía Gloria Araújo como un trofeo de los regalos de cumpleaño que recibió en una agencia de festejos de manos de la profesora de Castellano y Literatura, de su interés por los autores revolucionarios y de alguna información recibida de las páginas literarias de los diarios capitalinos. descubrí de inmediato, con esa intuición certera que se tiene como principiant, que esa obra iba a formar parte importante en lo que yo escribiera más adelante, que el legado creador del autor y sus personajes iban a ser un modelo, que casí había encontrado en algunas obras de William Faulkner, es decir de una suerte de imfluencia.

    Las tertulias con amigos del partido de izquierda, provechiosas y dialécticamente demótica, me había conducido hasta el mundo prodigioso que proporcionaba el humanismo de Jorge Luís Borges. De parte de Mundi recibí información de los estructuralistas franceses, cosas de Octavio Paz, Michel Foucault, Francis Fukuyama, Jürgen Habermas y de una librería itinerante los extremos de la novela gótica.

    Julio Jáuregui me dio algunas indicaciones para mejorar ciertas cosas y Juandemaro Querales en su taller literario para jóvenes estudiantes de educación superior me hizo madurar algunas inquietudes como una serie de contradicciones. Comprobé que escribir no era juntar palabras, desarrollar una situación y contar cierta experiencia.

    Debo a esa revelación las cosas que he ido creando hasta el momento empleando técnicas apropiadas del lenguaje formal, la filosofía y las escrituras dejadas por Homero, Virgilio, la literatura bizantina o los aportes más recientes.

    Escribir, hoy prace una cuidadosa experiencia, es un ejercicio cotidiano para estar sincronizado con la fórmula axiomática del idioma. También el arma más elocuente, la más subversiva, la que de modo más explicito desprende la esencia del pensamiento, el fundamento de nuestra capacidad para contar nuestra percepción de la realidad sin ataduras.

  • POESIA

    ADAGIO

    Vivimos en la mente

    Wallace Stevens

    Ronda por mi cuarto como un animal

    con tanta furia

    que en mi se aloja.

    Se vuelve algo que no se puede descifrar

    y se borra

    como un error más de la cabeza.

    Ejercicio

    que no resuelvo nunca.

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    FLUJO DE INTIMIDAD

    A tus deseos

    Sometes mi revuelta.

    Impones a tu voluntad mi castigo

    que no puede evadir.

    Tus errores

    los corriges con mi ceguera

    al margen de no ser agonía.

    Me condenas

    sin apelación

    más allá de toda comedia.

    _________________________

    ULTIMA TARDE

    Repentino ocaso,

    noche de trámite

    y las palabras que buscan acomodo.

    Sirenas de empresas, patrullas y ambulancias.

    Las cosas no vistas del agotamiento,

    La fatigable laboriosidad.

    El estrés

    producto del descontrol

    y nada de faltar como fanático al bar,

    visto bueno aprobado,

    manifiestas

    el inventar alguna locura.

    Tarde que no regresa

    indiferencia a un enfrentamiento

    en el seno del hogar.

    _______________________

    COSAS DE LA RAZON

    Cuando es fatal que nadie me comprenda

    mi razón se encoge de infedilidad

    y destierro a la dulce muchacha rebelde

    de mi existencia,

    pero vuelve valiéndose de un código amoroso

    y me conduelo

    sin temor a equivocarme.

    ________________________

    ALUSIONES

    Trampa oculta en los senderos de la vida.

    Poca oportunidad para aquel tipo gris.

    Siempre él te acecha

    y es como si amara sin omisión.

    Me la paso actuando como un loco

    que nunca quise ser. Repto por las calles.

    Es tan fácil cambiar de identidad.

    Padecer de un dolor curado a medias.

    Sin eso no tienes nombre.

    _________________________________

    LADRONES DE SUEÑOS

    Ladridos de perros,

    piques de autos,

    bebidas que despiertan el ánimo,

    y gritos de alguna fiesta cercana,

    triste alianza de la noche.

    Los vecinos no quieren saber nada de muertos.

    De rencores contra los ladrones del sueño.

  • MEMORIA DEL AMOR

    Bajo el mecenazgo de Zenaida Portacarrero apareció en Barcelona, España, hacia 1999 la obra Memoria del amor de Alfredo Saavedra, una edición privada de apenas cien ejemplares. El oficio poético de este autor guatemalteco da como resultado una aventura idílica y del estallido de los sentidos, de un amanuense lúcido que funde a partir de su experiencia particular, una crónica de tono existencial y emocional, también una sensibilidad afectiva y experimentaciones del erotismo.

    Fue tu condescendencia
    en la noche nupcial
    con la sombra proyectada
    desde esa luz que alumbró tu adecuada posición,
    el prodigio de una fiesta
    prometida en la sorpresa de tu disponibilidad recreativa,
    desbordante en el torrente caudaloso
    de mis nervios obstinados de fervor
    agradecido y recíproco.

    Su pasión tiene que ver con la revelación. La fluida paradoja, el descubrimiento del tálamo como memoria bullente del rapsoda, donde mitos y edenes líricos se van articulando con el hecho íntimo.

    Así mi sangre se elevó como un árbol
    crecido en la fiebre
    que hervía en la impaciencia;
    la llamarada que extinguiste
    con el manantial de tu epitelio,
    lluvia acertada sobre
    la desesperación en que
    agonicé por ti.

    La composición poética de Saavedra guarda múltiples significados. Desafiante mantiene la soberbia de los detalles de vivencias profundas en cuyo vacío sentimental la nostalgia y sus ensueños nos llegan crudamente, hace participar al lector en su aventura imaginaria hasta que aparece un universo preñado de un goce retrospectivo-eufórico, el tránsito efusivo, que despierta en el jardín de las delicias y las turbulentas filiaciones que se proyectan en el universo de las cotidianidades de un visible realidad con furores, ritos y susurrante temblores que quedan sembrado o plasmado en un entorno donde todo no puede llamarse maravilla sin ninguna connotación simbólica. Reflexión que es desgarradora en su transformación interior pero que nos deja una nota agradable en nuestra cabeza por mucho tiempo.

    Cómo resignarme a tu olvido
    si no hubo forma de mencionarte
    sin que se levantara de mí
    un torbellino remecido sobre
    tu temperatura saludable;
    la dimensión de tu calor posible
    y la salvación comprometida
    en la solicitud de tu piedad
    para redimir esta obsesión por ti.

    Las propuestas líricas son permanentes; la valoración del amor, es el explícito reflejo de la memorable condición humana. La cita clandestina, el rompimiento y el dominio denigrante de las limitaciones del entorno. La búsqueda permanente, el altercado, los trámites de la reconciliación, la confidencia constructiva, el descubrimiento de una nueva batalla en el ámbito del sexo. Es en esta revelación, en la labor creativa del poeta, donde descubrimos esa realidad tangible de la que tanto escuchamos a diario: la inefable presencia en el escenario sensual, las imágenes en su extensión y profundidad. Claro está, la enunciación del lenguaje nos hace una captación constructiva de la configuración poética como tal, que no pregona mucho Alfredo Saavedra.

    Entonces acepté tu manzana incuestionable
    porque quise pervertirme en el
    pecado inevitable
    de tu fruto pertinente.

    Por eso encontramos esencial la afirmación, la abierta de las latitudes del amor: el encuentro, las emociones, las circunstancias, el cuadro amoroso en aspectos donde la existencia y el rompimiento se mezclan en una sola fórmula.

    Cuando te despojabas de tus joyas
    de tus atuendos particulares
    tus prendas secretas
    y apretabas espacios para que anidara tu holgura
    consecuente conmigo,
    nos sumergíamos en la evanescencia
    de nuestras aguas inauditas,
    la delirante extenuación acogida en el reposo
    para el sueño apacible de nuestras tentaciones.

    En Memoria del amor el autor retrata la evocación como eslabón, la intimidad es más profunda, las reflexiones pertenecen a un espacio abierto que se hacen sentir desde el centro de una composición llena de imaginación, transformada por el hilo conductor que proporciona múltiples sugerencias.

    Era así que había obsequio en tu mirada
    muy indispensable para el gozo,
    evidente en la promesa
    de mostrarte con la gracia
    del regalo de tu modo.

    El amor visto por el poeta fluye por los cauces del gran delta íntimo, se hace indagación estética a cada nueva composición, se permuta con la habilidad que sigue al verso feliz, al hallazgo de la belleza interior. El tejido de palabras es fruto de un discurso claro, es la ocasión para penetrar las grietas del corazón y crear el big bang de la creación que está inserta en un poema que no deja de evolucionar para embrujarnos con sus alcances.

    Así que en tu descenso al sueño
    despertó la luna de tu desnudez espléndida

    Alfredo Saavedra, sin duda ya se ha labrado un camino estable en la literatura de Guatemala, su dominio lingüístico, el manejo de elementos psicoanalíticos, míticos, la enajenación de la historia, lo hacen visualizar como un autor de alto vuelo.

  • ASUNTOS INTERNOS

    A mi regreso de un viaje por Tunja busqué por los sitios históricos memorias del pasado, casualmente encontré a Plinio Apuleyo Mendoza cerca de la casa en donde vivió don Juan de Castellanos. Mi curiosidad creció por la forma de cuidar el patrimonio cultural y los sitios de interés para el turista. Gilberto Abril Rojas, sus primos Abrahán y Pacho aguardaron en el exterior del Monasterio de Las Clarisas Descalzas donde permaneció el resto de su existencia sor Josefa del Castillo. Había en la edificación objetos de flagelación y en las paredes donde dormía la religiosa pedazos de hojas de papel haciendo las veces de tapiz bajo el dominio de los frisos. Se mantenía el dorado en las decoraciones de lo más rococó como diría el guía. Todo en el mundo tiene su precio, pero me extraña lo barato de la entrada a este monumento. Estoy seguro que muchos visitantes se habrán quedado perplejos al entrar en contacto con dicho lugar; no había esperado algo más precioso que me llamara tan poderosamente la atención y de hecho con los mil argumentos para levantar la ambientación de un texto. De hecho me hicieron transitar mis amigos por otros sitios de gran interés como el Pozo de Donato, la casa del fundador y el templo de los antiguos muiscas donde se realizaban sacrificios al culto pagano. Me temo que los lectores estarán esperando que la hablara del vallenato o la carranga que ya sé que también se escucha con mucha o poca frecuencia y que al conducir un automóvil prestado se deje sentir el son alborotado de la música de los barrios norteamericanos. En el único sitio donde no pagamos para entrar fue en el cerro de San Lorenzo, debimos saltar una verja de hierro fundido, todavía se mantiene la piedra de sacrificio y un sitio más o menos empinado para arrojar a los infieles.

    La verdad es que no me honra haber saltado como un maleante este sitio sagrado pero uno no sabe cuando vuelve a pernoctar al lugar y deseaba tener una imagen veraz de dicho escenario donde acudía Aquiminzaque y sus ancestros antes de la penetración cultural española. Somos pocos los que tratamos de alimentar nuestro capital cultural sin imposiciones, ciertos gustos se nos quieren minimizar hoy en día, por una patología ideológica fracasada en el seno de su invención, no estoy de acuerdo con hacer desaparecer nuestras tradiciones y costumbres, menos cuando casos como el de la burocracia partidista venezolana trata de desplazar a la burguesía incipiente que es una minoría, por no denunciar el clan familiar gubernamental que viene amasando una gran fortuna de la cual dudo que al fin de cuentas logre desprenderse de ella para convertirla en bien colectivo. A esto debemos agregar la pugna desmedida por capitalizar el espectro radioeléctrico y televisivo para obligar a todo el mundo a escuchar las estupideces en cadena nacional que un actor único deja plañir sin descanso articulando chistes horrendos con odios viscerales de beatas insensibles. A veces es terrible ver a personas que consideran la actuación de nuestros gobernantes como si fueran productos originales, por ejemplo, no han hojeado el Libro Rojo de Mao, las mañas de Fidel Castro hacen mella en el presidente Chávez desde la usurpación de la vestimenta verde oliva hasta las manifestaciones gestuales: la postura de muchacho peleón es la misma de un malandro acompañado de sus acólitos, pero cuando andan solos el pánico es fruto de su indefensión. Es la postura indeseable del abuso de poder. Muchas veces me han dicho escuálido por no estar totalmente de acuerdo en cada cosa de lo que dice el presidente, pero yo me pregunto que posición asumiría él si bajo los puentes de Caracas pasara un F-111 y rompiera la barrera del sonido una sola vez, seguro mantendría los mismos lloriqueos de cuando el Museo Militar y llamaría a cuanto títere estuviera a su alcance para tolerar la crisis que terminan en curas de sueños.
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    No voy a dedicar más líneas en quien no lo merece en materia literaria, de pronto mandan a clausurar el Internet como sucedió con la confesión particular de Poleo que causó desmayos en los retratos de Velásquez que se pueden levantar en las sesiones de la Asamblea Nacional, otro bodrio que acabó con una herencia bolivariana por un cliché isleño. En la ciudad donde llevó varias décadas viviendo los monumentos históricos no tienen un asidero particular, la Casa Mariño fue rescatada por un hijo victoriano cuando fue ministro de cultura, pero la iglesia Matriz en cada gobierno recibe el mismo tratamiento desidia y más desidia, hotel de indigentes y baño público de grandes y chicos. Los que me conocen desde niño siempre han sabido que soy un fiel seguidor de las ideas de izquierda y me llevé tremenda decepción cuando consideraba que los militares del gobierno harían una buena administración en el mundo civil, pero pararon en el mismo caso de la cuarta república que tanto repudian y zapatean como si su formación no naciera de la misma. Lo cierto es que la ciudad es un libro abierto en toda su geografía pero el cronista se dedica a coquetear con los gobernantes locales de turno y a cambiar de color según la ocasión, pero ni lleva una documentación a la usanza de los cronistas de Indias, incluso en pocas oportunidades ha salido a defender edificaciones como la plaza de toros local, la misma iglesia durante su gobierno fue insultada por un centro comercial que está casi al mismo nivel del pararrayos. También confieso que algunas veces la torpeza de los gobernantes locales ha sido tan aberrante que hasta posesiones de la comunidad han sido usurpadas como la casa de la familia Blank cuando fue saqueada por el alcalde, el mármol de Carrara de la plaza Ribas que fue a parar a un garage de un mandatario de La Victoria por no citar lo hecho por Luís Blanco cuando abandonó el Palacio Campo Elías. Todos tenemos gustos o inclinaciones hacia nuestras figuras heroicas con o sin los errores que pudieran haber cometido. Hace poco recordaba la felonía de los talismanes cuando destruyeron los budas gigantes, las esculturas de Botero destruidas por los guerrilleros, el cuadro de Bolívar dañado en La Casona por los golpistas, los monumentos de Colón dañados por los partidarios de la roja rojita y tantas cosas absurdas más. No entiendo todavía por que se nos hace aparentar odio hacia asuntos que sabemos son de bien colectivo o común. Tal vez cuando las personas que están estudiando en las misiones del gobierno entren en razón y la fantasía le de paso a la realidad entiendan la verdad de lo que acontece, asumiendo el hecho de crear conciencia y una visión distintas hacia nuestro patrimonio histórico, tal cual como lo ha dicho alguien, apelando a los cronistas comunitarios.

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