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Posts archive for: 7 July, 2009
  • EDDY RAFAEL PEREZ Y LA POESÍA

    Eddy Rafael Pérez es un gran aspirante al Premio Nacional de Literatura y del album de los mejores poetas del país, ha visto el esplendor de la Mérida cosmopolita durante la lucha armada cuando fue asiento de grandes intelectuales del sur de América como Ángel Rama, Marta Traba y de nuestro país; trabajó en una obra muy peculiar y en cada creación se dedica a lograr un poema repleto de perfecciones, porque él sabe, como el desaparecido humanista caroreño Luís Beltrán Guerrero, que cualquier escritor es recordado siempre por una composición en especial, además, su genio es suficiente para concebir un tema específico y de convertir alguna experiencia en fábula lírica.

    Siempre ha estado al margen de compromisos que genera la política oficial, a pesar de ser un eterno invitado a La Habana y otros países caribeños progresistas donde ha llevado el legado de su obra a encuentros internacionales, podemos manifestar que no sacó provechó de su posición como docente, de la que sólo le encantó la formación de nuevos literatos y la educación de elementos apropiados para transmitir su ideario intelectual. Además del ejercicio de profesor universitario es editor, promotor cultural y oficiante de talleres literarios, donde ha dejado su huella perenne y el aporte de lo que ha aprendido en esta experiencia gratificante. Disfruta cada lectura de la poesía latinoamericana. El mataforismo claudeliano de Lautremont y el arrebato dialéctico de Roque Dalton, sus visiones clandestinas, le llamaron la atención paralelamente. Experimentó en distintas corrientes de la literatura le moldearon una forma de aprehender la realidad hasta que descubrió su manera particular de escribir y limpiar de una manera nítida su estilo, el cual lo ha hecho un clásico nuestro, en muchas cosas se adelantó al Grupo Tráfico y al Guaire, a quien sin duda alguna legó la traducción de la cotidianidad y recibió el visto bueno de Julio E. Miranda.

    No consideró la poesía comprometida, pero tomó aliento en el humor negro y la razón evocativa. Sus obras forman parte de un hallazgo artístico y mejor aun, de una formidable capacidad ling[uística. Su labor poética comienza con Me siento como un pájaro con alas cortadas preso en jaula de barrotes (Ediciones del Consejo de Publicaciones, Universidad de Los Andes, Mérida, 1978), Antología dispersa de la poesía venezolana (Secretaría Ejecutiva del Convenio Cultural "Andrés Bello". Cuadernos Culturales Andinos, Bogotá, 1981), es un trabajo único y extraordinario que le llevó cierto tiempo de rigor e investigación; Yo quisiera que me escribieran una carta desde cualquier lugar del mundo (Cuadernos del Solar, Ediciones del Instituto Municipal de la Cultura, Mérida, 1983); Sólo abro esta boca para tomar agua y comer de algunos frutos que abundan en estos campos, obtuvo el premio de poesía promovido por la Asociación de Profesores de la Universidad de Mérida, estado Mérida y además se hizo acreedor del Concurso Nacional de Poesía "José Ramón del Valle Laveaux" en 1987 en Ciudad Bolívar. Su primer poemario consta de ejercicios poéticos de relevantes facturas estilística que se solidifican en sus trabajos posteriores hasta llegar a un insuperable poema dedicado a Li Po, el estilo es sencillo, viable y como se puede apreciar, es portador de una integridad poética grandiosa sin la mancha de elementos retóricos.

    Toda su obra corresponde a un ciclo que no se cierra y el cual perdura con su valioso aporte a la poesía venezolana. En sus perfectas elaboraciones el lenguaje es explotado hasta su última vertiente. Eddy Rafael Pérez ha dado un gran ejemplo de fundamento creador, que ha sido profundizado con un juicio nítido y bastante amplio. Libro a libro, va entregando y codificando los distintos elementos de una labor creadora sostenida.

    Eddy Rafael Pérez nació en El Tocuyo, capital del municipio Morán, estado Lara en 1949 y no como lo ubica la desaparecida investigadora Elena Vera en Yaracuy. Se radicó en Mérida hasta el presente. Juandemaro Querales, que es un connotado ensayista e investigador literario, lo considera uno de los grandes poetas de su generación.

  • WILLIAM VILLANUEVA: MI SED CONTINUA

    El ejercicio y los resultados de los talleres literarios son, indudablemente, de una materia importante dentro del oficio poético en Carora. Incluso a nivel del escenario nacional con la participación de entes públicos estos conglomerados de participación son muy populares, de acuerdo a la opinión de Luís Alberto Crespo, llevan en sus aulas los más serios fundamentos de la creación. Ante el sueño del trabajo poético en el municipio Torres, con escasas excepciones, los poetas caroreños se reunían en la Casa de la Cultura, pero posteriormente Juandemaro Querales asumió el hecho para trazar la misión de dar una oferta más completa a la labor tallerística, dando vida a un proyecto dentro del ateneo, colocando en la visión de esta obra el principio de libertad de expresión y a las perspectivas de las tendencias sin imposiciones.

    La poesía caroreña tiene, a manera académica, la tendencia a bifucarse en dos vertientes bien definidas: una que trata de orientarse a los elementos formales y en forma directa a las manifestaciones técnicas de la poética. Por otra parte, se aprecia una sensibilidad creadora orientada antes que nada por la experiencia de las lecturas investigadas y por tanto, moldeada por el juicio crítico y la discusión de las corrientes de pensamiento recientes, aunque articulado a esto se presente un rasgo formativo fundamental y una orientación pedagógica no muy comunes. Entre un grupo de personas que han hecho efectiva su presencia en los talleres están Rafael Villanueva, Solhildemar Querales, Leonardo Pereira Meléndez, Nayarit, William Villanueva, entre otros.

    Esto nos sirve para poder ubicar el ámbito en que se da la labor creadora de William Villanueva. Encontramos en su oficio de la palabra un recorrido por el mundo de las revelaciones en su poemario Mi sed continua. Es un caso atípico el de este poeta a tiempo completo, donde en esta colección de poemas logra composiciones acertadas, se espera después de un largo receso los libros donde pueda ratificar sus cualidades con el universo lírico.

    Mi sed continua, llega a la luz pública a partir de hallazgos rescatados de lo aprehendido en el entorno, semblanzas que al ser abordadas por la creatividad de William Villanueva rescatan del cementerio de la memoria los vestigios de un paisaje visto desde la visión de lo renovado y la esencia de los sueños en la realidad inmediata. Aquí cobra vida Alí Primera, Neruda, Chío y los fantasmas de la existencia. El edén Aregue es un ambiente sin historia. Toda revelación de la vida cotidiana se vislumbra en ese paisaje lleno de xerófilas, sumergidos en la revuelta de los cambios profundos mientras el tiempo ciñe su dictadura y sobre cada ser cae la niebla de la nostalgia. Vestigio final que es onda de una "oscura realidad" que "estrena sus cadáveres".

    Estos poemas son un modo de manifestar a través de la palabra los detalles que hay en el entorno y esa aridez que persiste en el proceso de la vida. Muchas situaciones ínfimas resucitan de la evocación del poeta: la novia que lo amó, el cantante que fue su inspiración rebelde y las vivencias que le animaron a especular sobre un verso feliz. Apenas sobreviven las memorias perdurables dentro de esa orquesta que hace sonar el recuerdo.

    William Villanueva vive en Aregue, incursiona en el espectro radial y es el cronista silente de ese rincón del municipio Torres. Como todo trabajador social no ha recibido los beneficios de la burocracia y hasta su puesto como secretario de cámara lo perdió. Pero de su transitar por la cultura le ha quedado el ejercicio permanente de la vena de juglar, de allí nació la creación de esos veinticuatro poemas que conforman su primera publicación, dada a conocer por Editorial Berkana en 1999. Pero su voz sigue soñando con trazos más ambiciosos.

    Los poemas que forman parte de dicha colección son el producto cuidadoso y selectivo de lo alcanzado en los talleres de poesía dictados por el insigne poeta Tito Núñez Silva, el magistral rapsoda Eddy Rafael Pèrez y el virtuoso Juandemaro Querales en el Ateneo de Carora "Guillermo Morón".

  • MODELO PARA ARMAR: PRACTICA POETICA

    Aunque en su libro de ensayo Leonardo Pereira Meléndez manifiesta: “Particularmente a mí no me gustan los poemas largos. La pasión y el placer se pierden y el deseo desaparece por completo”, considerar esta alternativa no estaría ajustada a la realidad, los poemas largos forman parte de una ruta que lo conducen abiertamente hacia composiciones extensas y hasta el género en prosa, con cierta capacidad emotiva y expresiva con basamentos propiamente lingüístico y sensibilidad estética.

    En su breve tránsito por el campo literario, la poesía ha sido su plato fuerte, durante mucho tiempo como oficiante de la palabra ha estado fascinado con el género, evolucionando hacia planos más ambiciosos a entablar amistad con Eddy Rafael Pérez, el cual parece despertar en Pereira Meléndez ese genio que estaba oculto en sus entrañas, el cual broto para romper las barreras de lo indecible. La experiencia del taller literario pasa a formar parte de una quema de etapas y un ejercicio formativo para ir armando su rompecabeza con la intención de dar a conocer su percepción poética. Esa voraz manifestación literaria puede ser expuesta así:

    “Desde que toma conciencia de su vocación, comienza por leerse a sí mismo en interior silencio. Luego que ha puesto en palabras el poema, suele leerlo en silencio interno. Ya escrito, no es raro que lea para sí, a solas, y quizás en voz alta. Acaso lo último es que decida a leerlo para otros”. 1

    La iniciación en el caso de todo escritor funciona como una lección tímida, para luego ir evolucionando con el roce que proporciona la confrontación; este hecho aunado con el trabajo a diario en las enmendaduras, tachaduras y correcciones de hojas escritas orquestan un paso hacia la madurez, complemento de la ceremonia fascinante como lector y traductor de la trayectoria de autores de otras latitudes. Para el autor de Lacerado, el militar en el oficio de la poética es una situación que tal vez venía imaginando y maquinando ya en su tarea como creador literario, donde afloraron sus visiones sobre la formación del delincuente juvenil en nuestra sociedad, apreciaciones filosóficas, rechazos sociales, políticos y menudencias amorosas que moldean una propuesta sencilla, rica en vivencias intensas y profundos ideales, metódicamente elabora poesías sin rebuscamientos de mecanismo extraliterarios, tomando en cuenta que la densidad puede generar aburrimiento ante su interlocutor, el más sano crítico de una obra. Esta milicia en el género poético no es producto de la casualidad, responde a una inclinación particular ejercida por la razón, dando a sus intuiciones de aprendizajes el funcionamiento de una preocupación estética.

    “La creación poética se inicia con violencia sobre el lenguaje. El primer acto de esta operación consiste en el desarraigo de la palabra. El poeta arranca de sus conexiones y menesteres habituales: separados del mundo informe del habla, los vocablos se vuelven únicos como si acabasen de nacer”. 2

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    1 Escalona Escalona, José Antonio. Lector de Poseía. Academia Nacional de la Historia. Caracas. 1984. p. 63
    2 Paz, Octavio. El arco y la Lira. Fondo de Cultura Económica. México.1994. p. 38

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